<![CDATA[Camila Fernández ¡no le apuesta a las rancheras!]]> <![CDATA[Camila Fernández ¡no le apuesta a las rancheras!]]> tvynovelas_mx_en-exclusiva_18_09_06_camila-fernandez-no-apuesta-rancheras Todos Camila Fernández heredó de su padre, Alejandro, y su abuelo, don Vicente, la música en sus venas, y aunque seguirá el legado, no apostó por las rancheras. La joven de 21 años decidió tomar sus maletas hace un año e irse a preparar a Valencia, España; ahí se enfrentó a la vida sola, a los obstáculos de estar en otro país y a comenzar una carrera desde abajo: cantando en bares con un guitarrista y sin la sombra del apellido Fernández.

DE ESTRENO

La cantante llegó a México para promocionar su nuevo sencillo, El hijo de la innombrable, del álbum llamado Mío, que consta de cinco canciones con las que se presenta ante su nuevo público y con el que comienza una carrera dentro de lo que le apasiona: la música.

¿Por qué grabar este nuevo video en España?

No había manera de moverme, ahí estaba estudiando, era mi tercer semestre de trabajar y estudiar al mismo tiempo, entonces aproveché para grabarlo en Valencia, la ciudad de las artes, historia y cultura musical.

REFLEJO A UNA MUJER FUERTE

¿De qué se trata la historia?

De una persona que ya está harta de los juegos y cuentos, de un amor que no tiene sentido y está muy cansada, así que prefiere estar sola que mal acompañada. Reflejo a una mujer fuerte, digna y feliz.

¿Te ha pasado?

Sí, totalmente, y no sólo a mí; yo creo que a muchas, entonces, espero que se puedan identificar.

¿Quién te acompañó en esta experiencia?

Mis amigos, con ellos contaba para todo. Fue algo improvisado, y uno de ellos, que ha crecido conmigo desde el principio, fue al que invité para actuar.

¿Por qué no seguir con el legado del género regional?

Desde chiquita me enseñaron que tenía que ser original y auténtica, forjar mi camino con mi propio o estilo. Me enamoré del soul, jazz, blues, cosa que nadie se esperaba, y del reggae, así que quise hacer una mezcla de todos ellos.


“CREO MÁS EN MÍ”

¿Cómo tomó tu familia la idea de irte a España?

A mi mamá le costó mucho trabajo aceptarlo; a mi papá también, pero es lo que hay, lo siento mucho.

¿Qué aprendizaje te ha dejado estar lejos?

A ser más independiente. Estando allá me robaron la cartera, el celular, y tuve que solucionarlo sola, aunque parezca algo pequeño, pero entendí muchas cosas. Pude también hacer presentaciones chiquitas y salí adelante, eso me ayudó a creer más en mí, a saber que puedo, y con todo y los obstáculos que la vida me presente.

Maduraste en el camino...

El mejor ejemplo que me han dado es que tengo que ser disciplinada, responsable y humilde.

¿Qué hacer para llevar bien esa responsabilidad de mantener una buena imagen?

Siempre me dieron muy buen ejemplo en casa, y eso es lo que estoy buscando, dejar eso en la gente.


APELLIDO FERNÁNDEZ, ¡UNA BENDICIÓN!

¿Es difícil cargar con el apellido Fernández?

Lo llevo como una bendición y un regalo de Dios.

¿Recuerdas alguna anécdota de pequeña con tu padre como estrella?

La vida de estrella no me tocó vivirla mucho con él porque siempre me quedaba en el carro, pero me acuerdo que íbamos a los centros comerciales y era un mar de gente; nos movía, me asfixiaba y sufría horrible, no era vida. No entendía.

¿En qué momento te cae el veinte?

Ahí me cayó el veinte. Yo me preguntaba: “¿Qué tiene mi papá? ¿Qué está pasando?”, porque yo no lo veía como el cantante. Hasta que me acuerdo que una niña me dijo: “¿No sabes qué tan grande es tu papá?”, y me empezó a enseñar videos de él en el extranjero. Sabía que cantaba, pero en ese momento dimensioné todo y me traumó mucho.

¿Cómo hacerle para manejar situaciones de crisis en los medios?

Me tocó tener los mejores maestros que me han enseñado muchísimo: mi padre y mi abuelo. Y en todos los sentidos, en el escenario, cómo moverme o si tenía que abrir más los ojos, sonreír, muchas cosas para toda la vida.

]]>