A Raúl Araiza le hubiera gustado ¡tener un hijo varón!

Publicado el día 21 de Junio del 2018, Por Grisel Vaca

Pero sus hijas lo mandaron operar. “Me dijeron: '¡Tú te amarras eso!, no queremos medios hermanos, eso sí no te lo perdonaríamos'”

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Aunque está feliz con sus dos hijas, Camila y Roberta, su mayor tesoro y por quienes se ha esforzado siempre por ser un buen padre, Raúl Araiza nos confesó que le hubiera gustado tener un hijo varón. Sin embargo, aclaró que concretar ese sueño ya no es posible para él y su esposa, Fernanda, y nos reveló los motivos.

ME LAS NALGUEÉ DE CHAVITAS”

¿Cómo has vivido la paternidad?

¿Qué les puedo decir? Mis hijas son el tesoro más grande que Dios me ha dado; la paternidad me ha confrontado con tratar de ser responsable y un buen ejemplo. Con todo y mis fallas, llevo una buena relación con ellas; creo que tienen una imagen muy padre de su papá. No es la de un superhéroe y tampoco la de un amigo, porque no hay que confundir, pero sí la de un padre con el que tienen una comunicación de cuates, de consejos, sugerencias... Eso sí, hay cosas que no son negociables hasta que se vayan de mi casa, como ciertos permisos, horarios de llegada y de cómo se debe llegar a la casa (risas), cosas así.

¿Qué ha sido lo más difícil que has enfrentado con ellas?

La adolescencia, más en estos tiempos que hay tanta información. Además, a los jóvenes les cuesta mucho trabajo entender que existe la autoridad, los límites, la puntualidad... A diferencia de ellos, nosotros fuimos de una generación en la que no había opciones, era esto o aquello, y si no te gustaba, estaba el poder de la chancla. Los temas sobre sexo, drogas y abuso no fueron complicados porque tuvimos una comunicación abierta, pero los límites son lo más difícil.

¿Les llegaste a levantar la mano en alguna ocasión?

Sí, me las nalgueé de chavitas, sin lastimarlas; sobre todo cuando estaban en la edad en que les dices: “¿Quieres una razón para llorar? Te la voy a dar”, pero nunca fui un papá violento.

Entonces, ¿eres un papá consentidor?

Ellas dicen que hablo mucho, que soy muy paciente, pero cuando me enojo hablo fuerte y también las he castigado y cumplo los castigos, aunque procuro siempre escucharlas, porque de entrada son dos mujeres y no se negocia igual con una mujer que con un hombre. Si fueran chavos ya los hubiera metido a cargar tomates en la Central de Abastos (risas).

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“MIS HIJAS SON RABIOSAS PERO MUY DIVERTIDAS

”¿Te quedaste con las ganas de un varón?

Ya de más grande sí para decirle: “Deja a este trío de locas y vámonos al estadio”.

¿Han pensado en la posibilidad de aventarse por otro hijo?

No, porque de entrada ya me operé; mis hijas me mandaron a hacerlo. Me dijeron: “¡Tú te amarras eso!, no queremos medios hermanos, eso sí no te lo perdonaríamos. Todo lo demás es tu tema”, y me operaron. ¡Qué bárbaras! Son rabiosas pero muy divertidas. Son buenas chavitas.

Rubén Espinosa

¿Qué hacen ahorita?

Camila estudia Diseño textil y va muy bien después de una mala se- cundaria y prepa. Roberta quiere estudiar Diseño de interiores o Arquitectura.

Ninguna siguió tu camino...

No. Armando y yo nunca quisimos. Las cuatro niñas, las de él y las mías, están en la escuela.

¿Por qué?

No tengo nada en contra, pero creo que es una profesión muy inestable en la que se atenta contra tu autoestima por las mismas decepciones. Aquí desgraciadamente se vive del aplauso inmediato o del abucheo; si no tienes madurez, tu autoestima se hace pedazos. Un mal casting y... ¡adiós! Hay muchas cosas que bajonean en esta carrera, por eso quisimos que tuvieran una vida escolar natural, con altas y bajas, plenas, con sus problemas y todo.

 

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