Carolina Soto, un año buscando quedar embarazada

Carolina Soto, un año buscando quedar embarazada

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La presentadora asegura que el bebé es un regalo del cielo, luego de sufrir por la muerte de su hermana, Sofía

07 de Diciembre del 2016. Por Henry Acevedo Fotos Hernán Puentes

Carolina recibió la noticia de su embarazo pocos días antes del primer aniversario de la partida de su hermana menor, Sofía. La emoción por la llegada de su primogénito la invade. Además, está segura de que este bebé es el bálsamo para ella y su familia. 

“La partida de Sofi fue el mayor impulso para convertirme en mamá. Mi bebé es un regalo del cielo. Siento que su llegada cambiará a toda la familia porque, aunque pasen los días, no dejo de preguntarme por qué nos pasó esa tragedia. La llegada de otro bebé es algo maravilloso, es una forma de aliviar el dolor”.

Carolina siente que su hermana es un ángel que, estando al lado de Dios, procura que a su familia le sucedan hechos positivos, como la llegada de Valentino. 

“Estamos seguros de que nuestro bebé traerá algo de su tía, Sofi”. Como la caleña, de 31 años, es creyente, antes de quedar embarazada hizo un trato con Dios: “Cuando Él me regalara hijos, la promesa es que voy a educarlos para que sean serviciales y sensibles al dolor de sus semejantes”. La llegada de su primogénito la resume en una sola palabra: “bendición”.

 

¿Cómo ha sido el embarazo?

“Ha sido un proceso maravilloso, que he gozado de principio a fin. Me ha ido muy bien, sin malestares. De hecho, vine a sentirme embarazada a los siete meses, porque la barriga me salió tarde (risas). Solo ahora estoy sintiendo su peso y un leve dolor de espalda. La verdad, al principio, como no tenía síntomas ni barriga, me preguntaba: ‘¿Será que sí estoy embarazada?’. Me daba hasta miedo contar porque no sentía nada. Me parecía mentira, quería hacerme ecografías todos los días (risas)”.

 

¿Cómo te enteraste de que el bebé venía en camino?

“Este bebé es muy deseado. Mi esposo y yo estábamos buscándolo hacía meses. Me entero después de un viaje de trabajo a México, que coincidió con mi cumpleaños. Siempre he sido regular con mi periodo. El día de mi cumpleaños debía llegar, y no fue así. Lo tomé como la primera alerta, pero no quería ilusionarme porque no había pasado… ¡ni un día de retraso! (risas). Esperé cinco días más y nada. Ahí sí me emocioné. A los ocho días decidí comprar una prueba casera de embarazo. Me la hice a escondidas de mi esposo, pues si no resultaba positiva no sería una desilusión para él.  “Me la hice, y mientras botaba el empaque de la prueba a la basura, miré y vi las dos rayitas. ¡Casi me da un infarto, gritaba como loca en el baño! (risas). Siempre había planeado darle la noticia a mi esposo con una sorpresa, pero la emoción me ganó. Salí como una loca del baño, con la prueba en la mano, y se la mostré. Él no entendía nada, solo preguntaba: ‘¿Qué es eso que tienes en la mano?’, yo le respondí entre gritos de emoción: ‘¡Estoy embarazada, estoy embarazada!’. En ese momento fuimos a un laboratorio a hacerme la prueba de sangre para confirmarlo”. 

 

¿Cómo reaccionó tu esposo? 

“Él estaba en la cocina preparando el almuerzo, le encanta sorprenderme con sus recetas. Quedó en shock, no decía nada, estaba nervioso (risas). Cuando le pregunté si no le emocionaba, solo pudo decir: ‘Aún no lo puedo creer.’ Cuando tuvimos los resultados de la prueba de sangre, por fin mostró su verdadera emoción. Es un papá muy consentidor. Ese mismo día consultó varias páginas de Internet buscando cosas para el bebé (risas). Yo le decía: ‘No sabemos si es niño o niña, ¿qué le vas a comprar? Y él solo respondía: ‘No importa, le podemos comprar juguetes. Los juguetes sirven para los dos’. Ahí empezó esta aventura y la hemos pasado delicioso estos meses”.