<![CDATA[Amor de talla mundial ]]> <![CDATA[Amor de talla mundial ]]> tvynovelas_co_portadas_18_06_22_amor-de-talla-mundial- Todos Este próximo noviembre cumplirán ocho años de haberse conocido. Ellos hablan y se miran como dos pretendientes ilusionados que descubren en una mirada, por primera vez, el amor. En términos futbolísticos y reales, Santiago Arias y Karin Jiménez juegan su segundo mundial, pero el sentimiento y la emoción que cada uno despierta en el otro parecen los de dos entusiasmados debutantes.

El 'equipo' empezó a crecer: hace ocho meses nació Thiago, su primogénito. Aunque con su llegada, la 'táctica' cambió un poco, el objetivo sigue siendo el mismo: luchar cada día por ser una mejor familia, complementarse y ayudarse, y estar unidos en las victorias y en las derrotas.

Una feria y un flechazo

En noviembre de 2010, Santiago Arias luchaba por ganarse un cupo en el equipo de fútbol La Equidad Seguros, en Bogotá. Y aunque las cosas no eran muy fáciles, por su habilidad, el técnico Eduardo Lara lo convocó a la Selección Colombia Sub-20.

En uno de esos días de concentración, antes de viajar a Bolivia con el equipo nacional, a Santiago y sus compañeros les dieron permiso para ir a la edición XII del Salón Internacional del Automóvil de Bogotá, en Corferias. Cuando entró en el recinto ferial, lo primero que vio Santiago fue una hermosa rubia que acaparó su atención. Aunque le pareció tremendamente hermosa y notó que ella también lo miró y le sonrió, él no fue capaz de acercársele.

Luego de dar un par de vueltas por la feria volvió a pasar por donde había visto a la rubia, pero ya no estaba ahí. 

"¡No puede ser, esta muchacha se me fue!", pensé. Salí con mis amigos a comprar unos chicles. De pronto, vi que ella venía. Entonces le dije a un amigo que la llamara. Me acerqué, me presenté y le coqueteé", cuenta Santiago de ese momento.

La respuesta de ella fue un poco seca, pero para sorpresa de Santiago, le dio su número telefónico.

"Yo no suelo darle mi número a nadie, pero al verlo me di cuenta de que era el prototipo de hombre que me gustaba, y quedé derretida cuando me habló con acento paisa, punto a favor. Me acuerdo que nos escribimos unos mensajes y él viajaba al siguiente día", dice Karin.

La rubia se llama Karin Jiménez. Hacía poco había llegado de Neiva a Bogotá en busca de sus sueños: prepararse para representar a su departamento en el Concurso Nacional de Belleza y estudiar Comunicación social y periodismo. Eso lo supo Santiago después.

Santiago se fue por veinte días. Durante ese tiempo no hablaron. Ella no tenía idea de quién era él, no sabía nada de fútbol y nunca había visto un partido completo de ningún equipo. Entonces aprovechó para buscar información en Internet.

El regreso a Colombia se retrasó. Al llegar a Bogotá, Santiago encontró unas llamadas perdidas de la bella rubia. Le marcó, la invitó al cine a ver una película de terror, pero todo fue felicidad, porque desde ese día nunca han dejado de hablar.

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Texto por Rainiero Patiño M.




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