<![CDATA[¡María Laura Quintero, el cuerpazo de la TV!]]> <![CDATA[¡María Laura Quintero, el cuerpazo de la TV!]]> tvynovelas_co_portadas_18_02_09_imaria-laura-quintero--el-cuerpazo-de-la-tv- Todos Puede llamarse Diosa coronada como la hermosa inspiración del compositor Leandro Díaz. Y en adelanto van estos párrafos sobre una mujer admirable, triunfadora, de personalidad arrolladora y bello cuerpo. En su casa la nombraron María Laura, pero muchos la llaman ‘el nuevo encanto de la televisión colombiana’.

 

Sus participaciones en telenovelas exitosas, su talento y tonificado cuerpo la tienen en boca y sueños de muchos fanáticos. Pero, sin duda, su beso con el youtuber Sebastián Villalobos, en la ceremonia de entrega de los Grammy Latinos 2017, fue el punto de quiebre a un camino más internacional.

 

Ella prefiere bajarle el volumen al grito de la fama y calla sobre el tema. María Laura Quintero Dangond, la talentosa niña del colegio bilingüe de Valledupar; la presentadora del canal local; la Señorita Cesar, que deslumbró en 2011; Valerie Jattin, en la telenovela Rafael Orozco, el ídolo; o Nevis Troya, en Los Morales, son algunas de sus facetas. Una y todas, arrastradas por un espíritu terco y luchador que la ha hecho dar pasos gigantes en poco tiempo.

 

De cuna

Creció en medio del arte y el periodismo. Efraín José Quintero, su padre, es un reconocido arquitecto y gestor cultural de Valledupar. María Elisa Dangond, su madre, es una periodista apasionada. Ambos le transmitieron a Laura sus pasiones. Ella lo grita orgullosa.

 

Esa vena artística y de liderazgo floreció en el colegio, donde dirigía el programa radial y montaba coreografías con sus compañeros. Ese mismo espíritu creativo le sirvió, incluso, para sobrellevar algunas experiencias con el matoneo, de la que ya ha hablado mucho.

 

“Fui víctima del bullying o de ´la montadera´. Se burlaban de mis ojos grandes y me llamaban por varios sobrenombres. Eso hizo que en algún momento menos que los demás. Esa burla dio pie a que me empezara a comparar con los demás, y ese es el peor error”, cuenta. 

 

Otro momento fuerte y doloroso fue cuando secuestraron a su padre. Fueron tres meses que parecieron tres años. Al recibir la noticia se deprimió, no quería comer, ni ir a clases, ni seguir pintando. El paso del tiempo le dio la fortaleza y la sabiduría para entender muchas cosas que pasaron en esa etapa de su vida.




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