¡María Laura Quintero, el cuerpazo de la TV!

Publicado el día 09 de Febrero del 2018, Por Rainiero Patiño

La actriz quiere ser reconocida más por su talento en la actuación que por su físico. Sus nuevos sueños están en Los Ángeles junto con su novio, Sebastián Villalobos.

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Puede llamarse Diosa coronada como la hermosa inspiración del compositor Leandro Díaz. Y en adelanto van estos párrafos sobre una mujer admirable, triunfadora, de personalidad arrolladora y bello cuerpo. En su casa la nombraron María Laura, pero muchos la llaman ‘el nuevo encanto de la televisión colombiana’.

 

Sus participaciones en telenovelas exitosas, su talento y tonificado cuerpo la tienen en boca y sueños de muchos fanáticos. Pero, sin duda, su beso con el youtuber Sebastián Villalobos, en la ceremonia de entrega de los Grammy Latinos 2017, fue el punto de quiebre a un camino más internacional.

 

Ella prefiere bajarle el volumen al grito de la fama y calla sobre el tema. María Laura Quintero Dangond, la talentosa niña del colegio bilingüe de Valledupar; la presentadora del canal local; la Señorita Cesar, que deslumbró en 2011; Valerie Jattin, en la telenovela Rafael Orozco, el ídolo; o Nevis Troya, en Los Morales, son algunas de sus facetas. Una y todas, arrastradas por un espíritu terco y luchador que la ha hecho dar pasos gigantes en poco tiempo.

 

De cuna

Creció en medio del arte y el periodismo. Efraín José Quintero, su padre, es un reconocido arquitecto y gestor cultural de Valledupar. María Elisa Dangond, su madre, es una periodista apasionada. Ambos le transmitieron a Laura sus pasiones. Ella lo grita orgullosa.

 

Esa vena artística y de liderazgo floreció en el colegio, donde dirigía el programa radial y montaba coreografías con sus compañeros. Ese mismo espíritu creativo le sirvió, incluso, para sobrellevar algunas experiencias con el matoneo, de la que ya ha hablado mucho.

 

“Fui víctima del bullying o de ´la montadera´. Se burlaban de mis ojos grandes y me llamaban por varios sobrenombres. Eso hizo que en algún momento menos que los demás. Esa burla dio pie a que me empezara a comparar con los demás, y ese es el peor error”, cuenta. 

 

Otro momento fuerte y doloroso fue cuando secuestraron a su padre. Fueron tres meses que parecieron tres años. Al recibir la noticia se deprimió, no quería comer, ni ir a clases, ni seguir pintando. El paso del tiempo le dio la fortaleza y la sabiduría para entender muchas cosas que pasaron en esa etapa de su vida.

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