¡Exclusivo! Natalia Reyes: "Me caso"

¡Exclusivo! Natalia Reyes:

¡Exclusivo! Natalia Reyes: "Me caso"

La actriz hace parte del especial los personajes del año por su exitoso personaje de Lady Tabares. Nos habló en exclusiva de su matrimonio que se realizará en una isla

10 de Abril del 2017. Por Ánkar Brito Lozada Fotos: Juan Arellano

La historia de Natalia Reyes (29) y Juan Pedro San Segundo (40) ha estado enmarcada por el mar. Se conocieron en 2009 en Cartagena: él era el organizador de un festival de música; ella estaba de vacaciones. Durante los seis años de noviazgo, sus vidas han girado en torno al mar. Precisamente, fue en la playa, bajo la luz de la luna y el fuego de una antorcha, que se comprometieron en octubre pasado. Por eso, su boda será sin igual, y el mar será el telón de fondo.

 

Para la actriz bogotana, sin duda, 2015 ha sido la consecución de muchos logros, como lo fue su primer protagónico en Lady, la vendedora de rosas, que se llevó los aplausos por su interpretación, y lo cierra con broche de oro preparando todo para su boda, que será en febrero de 2016.

 

¿Cómo fue la pedida de mano?

“En octubre viajamos a Puerto Escondido, en el pacífico mexicano, para celebrar el cumpleaños de mi amigo, Miguel Rodarte, que trabajó conmigo en Cumbia ninja.  Éramos un grupo grande de artistas en una casa a orillas del mar. A medianoche salió Brenda Asnícar con una antorcha a cantar el cumpleaños feliz y de ahí no volví a ver la antorcha. A la una de la mañana, Juan Pedro me pidió que lo acompañara a ver las estrellas.  De repente, vimos un tizón encendido, era la antorcha a la que le quedaba cenizas encendidas. La tomamos y un ventarrón encendió el fuego. Enterramos la antorcha en la arena y empezamos a caminar en círculos alrededor de ella, con la llama cada vez más fuerte. Nosotros creemos en la magia, en que nada es casualidad, y ese momento era mágico. Juan Pedro, al lado de la antorcha, me pidió que me casará con él. Yo lloraba de la emoción cuando me dijo: ‘No tenía nada planeado, tengo un problema: ¡no tengo los anillos!’. Le respondí: ‘¡Qué importan!’ Gritamos juntos: ‘¡Que viva el amor, que viva la vida!’”.

De pronto me dijo: ‘espérame aquí, tengo una idea’. Salió corriendo, luego apareció con dos anillos. Una de las invitadas a la fiesta era una mexicana, diseñadora de joyas, y horas antes le había visto un par de anillos en forma coralina que me encantaron.

 

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