Elizabeth Loaiza, La mejor cola de la TV 2014

Elizabeth Loaiza, La mejor cola de la TV 2014

Elizabeth Loaiza, La mejor cola de la TV 2014

Elizabeth Loaiza, La mejor cola de la TV 2014

10 de Abril del 2017. Por Laura B. Castro

Con tres horas de atraso, Elizabeth Loaiza llega a la sesión de fotos. Las caras largas del equipo de producción se disipan por la alegría y bullaranga con que ella saluda a todo el mundo. Llega y se prende la fiesta.
“¡Qué pena!, pero estos trancones de Bogotá... ”, dice, y con su simpatía innata exclama: “¡Quiero mostrar mis nalgas!”.
Todos los presentes se contagian de su risa, incluido Gustavo Hoyos, su novio desde hace un año. Mientras la maquillan, aprovecha para llamar por celular a Sofía, su hija de 6 años. “Hola, Sofi, mi amor; te extraño mucho, te amo, más tarde nos vemos”, le dice, y en seguida pide que pongan música (odia el silencio), al mismo tiempo que canta a capela Mis caderas no mienten, de Shakira.
Luego de una hora de maquillaje y peinado, Elizabeth está lista. Aparece con una salida de baño rosada, que la cubre desde el cuello hasta los tobillos. Cuando el fotógrafo da la orden de comenzar, la modelo rubia deja caer suavemente la bata y quedan al descubierto sus largas piernas, su pequeña cintura, sus senos operados y sus nalgas que, asegura ella, son naturales.
“¡¿Que mi culo es postizo?! ¡Mentira! Si quieren pueden tomarle una radiografía a mis nalgas. Es más, ¡tócalas!” (y antes de que yo pueda reaccionar, Elizabeth toma mi dedo índice para llevarlo hasta su nalga derecha; se siente suave, pero firme, sin vestigios de implantes).
En seguida, la participante de Desafío África (2013) y Desafío Marrueco (2014) explica el origen de su cola: “Yo tengo mis nalgas grandes y paradas porque mi abuelo paterno era de Tumaco (Nariño). Era negro y tenía el mismo trasero mío. Mi abuela paterna era indígena del Amazonas. Cuando tocas mi cuerpo, notas que es muy duro porque la raza india tiene los músculos muy contraídos, y yo lo heredé. Y soy rubia porque mi bisabuelo paterno era alemán, y mi bisabuela materna, francesa. ¡Eso explica también mis curvas y mi color de ojos!”.
Pero su físico no solo es resultado de su adn, sino también de la constancia y disciplina en los ejercicios: Elizabeth sube los 1.034 escalones que tiene la catedral de Monserrate (cerros orientales de Bogotá)... ¡haciendo sentadillas! Además, hace una hora de ejercicio diario con su entrenador personal, y el fin de semana sube la alameda de la quebrada La Vieja, en el norte de Bogotá. Por eso, dice ella, es un ejemplo para las mujeres que quieran recuperar su figura después de haber sido madres.
“Hace 6 años tuve a Sofía, mi hija. Cuando estaba embarazada llegué a la talla 14 de pantalón, por culpa del tamaño de mi cola. Yo decía: ‘¡Dios mío! ¿Cómo voy a bajar esto? Pero, por fortuna, bajé de peso con facilidad porque soy de contextura delgada. Incluso, debo cuidarme y comer todo el tiempo para evitar desnutrirme, y ejercitarme con pesas para desarrollar masa muscular. Soy muy juiciosa con el ejercicio, pero también adoro la comida”.
Sofía Escrucería, hija de Elizabeth, fue fruto de su matrimonio con Rafael Escrucería, de quien se divorció hace un par de años. La niña tiene el pelo rubio de la modelo, sus ojos, sus piernas y ¡sus nalgas!: paradas y prominentes.
“Ojalá Sofi no se mortifique cuando caiga en la cuenta del cuerpo que tiene. Sus nalguitas son paraditas, como las mías, y aunque en algún momento puede mortificarse, luego se convertirá en un punto a favor”.
¡Y para la muestra, un botón! Elizabeth capturó con su espalda baja a los lectores de TVyNovelas, quienes la coronaron con el título de Mejor cola de la televisión.

 

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